Qué son los Cuidados Paliativos

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La atención que brindan los profesionales de la salud, distintos colectivos, voluntarios, cuidadores y organizaciones sin ánimo de lucro a las personas que están gravemente enfermas y con un  pronóstico  de vida limitado. En estos cuidados siempre están incluidas sus familias.

El propósito es atender al ser humano en su totalidad, es decir, cubriendo no sólo las necesidades físicas, controlando el dolor y los síntomas, sino también las necesidades emocionales, intelectuales y espirituales; considerando que son de igual importancia en la salud y el bienestar.

Objetivos y principios por los que se rigen

Su objetivo es mejorar la calidad de vida del paciente y su familia cuando se enfrentan a una enfermedad incurable, avanzada y progresiva sin respuesta a tratamientos curativos y con pronóstico de vida limitado.

La O.M.S. sugiere los siguientes principios para los Cuidados Paliativos:

  1. El alivio del dolor y otros síntomas
  2. Privilegian la vida, y contemplan la muerte como un proceso natural
  3. No intentan precipitar ni retrasar el momento de la muerte
  4. Integran los aspectos psicológicos y espirituales de la atención del paciente
  5. Ofrecen al paciente un soporte que le permita vivir tan activamente como sea posible, hasta su muerte
  6. Ofrecen a la familia un soporte que le ayude a encarar el sufrimiento del paciente y de su propio duelo
  7. Emplean un enfoque de equipo para responder a las necesidades del paciente y de su familia, incluyendo el acompañamiento psicológico del duelo, si fuera necesario
  8. Pueden mejorar la calidad de vida y pueden también influir favorablemente sobre el curso de la enfermedad
  9. Pueden aplicarse en un estadío precoz de la enfermedad, paralelamente a otras terapias enfocadas a prolongar la vida (por ejemplo la quimioterapia o la radioterapia); son igualmente compatibles con las pruebas necesarias para diagnosticar y tratar mejor las complicaciones clínicas dolorosas.

 

Desde Cuidados Paliativos del Servicio Murciano de Salud, contemplamos al ser humano desde cuatro esferas o cuadrantes: físico, emocional, intelectual y espiritual. Coexisten todos ellos desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte, estando más o menos desarrollado uno que otro en función de cada etapa de la vida y de las experiencias que vayamos acumulando a lo largo de la misma.

1. Cuadrante físico

Al nacer, tenemos una estructura física que nos sostiene, un cuerpo material, somos seres que no somos capaces de cuidar de nosotros mismos y nuestras necesidades se centran en conservarlo, alimentarlo y mantenerlo limpio y caliente.

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Podemos reflexionar sobre nuestro origen, explorarando nuestro pasado.

  • ¿Quién me cuidaba cuando era un bebé?
  • ¿Había ruidos en el entorno?
  • ¿Me acurrucaban y daban calor?
  • ¿Me sentía limpio y satisfecho?

Y también chequear nuestro presente:

  • ¿Cómo está mi cuerpo ahora?
  • ¿Cansado, con tono, con vitalidad? ¿Quizás con algún problema, alguna dolencia crónica, aguda?
  • ¿Tengo mis necesidades cubiertas, dispongo de espacios cómodos y confortables?

Estas necesidades básicas en nuestro cuadrante físico, cuando están satisfactoriamente atendidas, nos hacen percibir el mundo como un lugar seguro y acogedor. Esta percepción nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida.

2. Cuadrante emocional

Los sentimientos como el amor,  tristeza, rabia, alegría, miedo, etc., se dan, se expresan y se sienten en el cuerpo físico.

No sólo se piensan, no están en la mente, no son manejables sólo desde la mente: la garganta nos aprieta ante el dolor, el puño se cierra con la rabia, el miedo nos paraliza o nos hace correr, el amor nos dilata las pupilas y nos hace escapar cierta sonrisa; así podemos ir definiendo cada uno de ellos hasta donde queramos.

Es muy importante que sintamos cómo y cuándo aparecen y pugnan entre ellos por ser expresados.

  • ¿Cuáles me está permitido expresar, en compañía y a solas?
  • ¿Se me ha permitido expresar la rabia?
  • ¿Y el llanto o el miedo?
  • ¿Cómo reacciono ante los gestos  amorosos?

Cuando nuestras necesidades de expresión emocional se satisfacen, aprendemos que se nos quiere por ser como somos, hagamos lo que hagamos, con un amor incondicional.

Así como el cuadrante físico nos aporta la seguridad, si nuestras necesidades de expresión emocional están cubiertas crece nuestra autoestima. Si, por el contrario se nos reprime o juzga por algún sentimiento -los hombres no lloran, las mujeres no gritan o un gesto amoroso es una tontería…- nos sentimos poco legitimados, inseguros y temerosos  o poco valiosos.

3. Cuadrante intelectual

En nuestro ciclo de desarrollo como personas, la  escolarización y el estudio nos permiten desarrollar nuestro entendimiento, poner orden en nuestro mundo desde la razón, encontrar las respuestas, valorar y emitir juicios.

  • ¿Se valora nuestra opinión? ¿Quién lo hace y quién no?
  • ¿Se me estimula a hablar y discutir?
  • ¿Dispongo de lugares de libertad para decir lo que realmente quiero decir?
  • ¿Mi juicio tiene respaldo? ¿O por lo contrario  se ridiculiza lo que digo?
  • ¿Alguien tiene interés en contestar mis preguntas?

Cuando nuestras necesidades intelectuales se desarrollan y satisfacen, podemos discernir, ordenar, separar y, por tanto, elegir y tomar decisiones desde nuestro propio juicio y responsabilidad.

4. Cuadrante espiritual

Surge de nuestra conexión con los demás y el universo,  del descubrimiento de nuestro ser como “ser humano sexuado”, con el arte en todas sus manifestaciones,  también con nuestras creencias religiosas.

Da sentido a lo que hacemos, a quienes somos.

  • ¿Por qué soy médico?
  • ¿Qué conexión tiene con mi vida?
  • ¿Por qué me dedico a cuidar, a una profesión de servicio?
  • ¿Es coherente con mi mundo interior?
  • ¿Cómo vivo mi sexualidad? ¿Trasciende más allá de mi cuerpo?
  • ¿Qué o quién es Dios para mí?
  • ¿Cómo valoro las distintas manifestaciones artísticas?

Cuando conseguimos desarrollar y contactar con nuestro cuadrante espiritual y lo atendemos, damos sentido a nuestra vida y adquirimos más sabiduría y paz interior.

Los cuatro cuadrantes están conectados en cada uno de nosotros, y forman un conjunto funcional único, que sigue desarrollándose a lo largo de toda nuestra vida.

Los cuadrantes de los cuidados paliativos

El proceso de evolución natural al final de la vida y en cuidados paliativos nos lleva  a la disminución progresiva de la vitalidad del cuadrante físico y, finalmente, a la desaparición del mismo con la muerte.

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En este periodo se van ampliando las necesidades de atención en el emocional y el espiritual; es el momento donde la expresión emocional alcanza todo el protagonismo, donde necesitamos ser queridos tal y como somos sin juicio alguno y donde hemos de poder sentir la conexión con los demás y con el universo para afrontar una buena despedida de nuestros seres queridos y con ello dar sentido a nuestra existencia para experimentar paz y sabiduría interior.

"La esperanza es una orientación del espíritu, una orientación del corazón. No es la convicción de que algo saldrá bien, sino la certeza de que algo tiene sentido, sea cual sea el resultado"
Vaclav Havel